miércoles, 1 de mayo de 2013

Sin esfuerzo no es posible el cambio, y sin cambio no es posible la mejora





Hoy me gustaría comentar en mi blog el artículo publicado por Carlos Arroyo titulado “Qué enseñar y cómo aprender”.

Una vez leído este artículo, decir que estoy totalmente de acuerdo con la opinión que tiene Carlos Arroyo sobre la educación. A continuación y haciendo referencia a las ideas principales que salen en este artículo daré mi opinión sobre ellas.

Es verdad, que existe un desfase metodológico y pedagógico considerable en el sistema educativo, ya que podemos comprobar que la metodología que hoy se usa es muy parecida a la de 40, 50 o 60 años atrás, ¿dónde queda la innovación que tanto nos piden en el aula a los alumnos de magisterio? ¿Cómo nos enseñan esta innovación que tanto piden? ¿Cómo nos motivan a llevarla a cabo en las futuras aulas donde estemos? ¿Con un proyector y cientos de diapositivas llenas de letras?...

Y las respuestas a estas preguntas para mi serían muy sencillas, creo que hoy en día cualquier profesor se considera “innovador y moderno” por usar como he dicho un proyector (que en muchas ocasiones somos nosotros los que guiamos para abrir lo que nos quieren poner en aula) para ponernos lo mismo que tenemos en los apuntes o ir leyendo directamente de este. Y una pregunta que siempre me viene a la cabeza, nosotros en las presentaciones no podemos leer o poner mucho texto, tenemos que aportar algo, debemos de ser “innovadores”, sorprender a nuestros compañeros para que no se aburran mientras exponemos, pero…  ¿y vosotros los docentes de ahora por qué  no lo hacéis?

Con este párrafo anterior no quiero decir que todo dependa de cómo se usen las TIC en el aula, sino que de verdad los docentes sean capaces de transmitir a sus alumnos los conceptos de una forma más dinámica y no tiene que ser necesariamente con un ordenador sino perfectamente a través de un debate, un trabajo en grupo, una salida, etc., y no lo que ocurre ahora en el aula, horas y horas escuchando a un profesor, con un tono monótono que pasa diapositivas sin parar, por lo que nos aburrimos y no prestamos atención y entonces nos ponemos con los móviles, ordenadores, hablar con el compañero de atrás, etc., ¿ y tenemos nosotros la culpa de que actuemos así? O ¿depende también mucho de vuestra “moderna metodología”?.

Siguiendo con la idea de ¿enseñanza o aprendizaje? Creo que hoy, aún en el siglo XXI, se le da más importancia a la enseñanza que nos describe Carlos Arrollo que al aprendizaje, cuando creo que no debería ser así, ¿tan difícil es un equilibro entre ambas partes? En mi opinión, creo que no es difícil, lo difícil es conseguir un esfuerzo por parte de todos para cambiar esto.

Aunque todos pasados, presentes y futuros docentes saben que es necesario este cambio, han preferido o preferirán adaptarse a lo que ya está establecido y olvidarán sus ganas de innovar y yo me pregunto ¿por qué? ¿Dónde queda aquello de ser innovadores por parte de todos?

En definitiva, como el título de mi blog dice, “Sin esfuerzo no es posible el cambio, y sin cambio no es posible la mejora”, y hasta que no nos demos nosotros cuenta de que somos nosotros los que debemos mejorar primero para luego cambiar todo estas cosas, no podremos hacer nada.

WEBGRAFÍA

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